Bienes Sustitutos: ¿Qué es? Ejemplos, Interpretación y más

Existen ocasiones en las que el consumidor, al no disponer o conseguir de algún bien o servicio específico, busca opciones que pudiesen satisfacer sus necesidades parcial o completamente, a estos se les conoce como bienes sustitutos. En este artículo encontraras todo lo que necesitas saber acerca de esto.

¿Qué son bienes sustitutos?

En la actualidad podemos conseguir muchos tipos de bienes y servicios que cumplen con solventar las Necesidades del Mercado y que facilitan la vida de los compradores. En esta diversidad vemos varios bienes orientados a cubrir un mismo fin, esto genera lo que se conoce como competencia, y es común que mientras mayor sea la demanda de ese bien o servicio mayor sea la competencia que existe del mismo.

Al existir tal variedad, el consumidor en la mayoría de los casos, opta por escoger uno entre todos que mejor se adapte a lo que busca, pero ¿Qué sucede cuando este producto escogido ya no cubre las necesidades o por algún motivo ya no se puede adquirir el mismo? Es aquí cuando se dispone de los bienes sustitutivos, que no son otra cosa sino aquellos bienes y servicios que pueden solventar la necesidad o fin que un producto diferente cubría, sin importar si sea parecido o no.

Es común que exista una fuerte competencia en el mercado entre los bienes sustitutos ya que la meta es que el consumidor escoja su producto para satisfacer su demanda. Las razones que llevan a disponer de un bien sustituto o Sustitutivo pueden ser variadas, desde el incremento del precio en el bien o servicio del que se disponía, o que se dificultó la adquisición del mismo e incluso que este primer producto ya no es tan eficiente en solventar las necesidades como antes.

Si se busca emprender un nuevo negocio es fundamental tomar en cuenta los diferentes bienes sustitutos del producto el cual se ha de ofrecer ya que esto determinará qué tan posible sea que el consumidor desee comprarlo. Los bienes sustitutos entran dentro de lo que se conoce como las 5 Leyes de Porter, que vienen siendo cinco aspectos a considerar si es viable la incursión en un nuevo producto.

¿Qué factores hacen que un bien se convierta en un bien sustituto?

En teoría, todos los productos son potenciales bienes sustitutos. Desde productos de la cesta básica, hasta servicios especializados, se consideran posibles sustitutos unos de otros mientras existan competencia de este en el mercado, es decir, una marca de Harina es un potencial bien sustituto de otra marca de harina puesto que en cualquier momento puede relevar la una a la otra.

Los factores que determinan cual se convertirá en bien sustituto pueden ser calidad del producto, necesidades del consumidor, disponibilidad del bien, pero sobre todo precio del mismo. El precio tiende a ser el factor decisivo en la selección de bienes sustitutos; cuando el precio aumenta el consumidor opta por otro bien más barato que cumpla la misma función (retomando el ejemplo de las dos marcas de Harina).

Cuando es el precio el factor determinante para escoger el bien sustituto a consumir estamos ante lo que se conoce como una elasticidad cruzada, que no es otra cosa sino en cómo se ve afectada la demandan de un bien “A” ante el cambio de precio de un bien “B”, cuyo fin es el mismo que el bien A. La fórmula para representar esto es la siguiente:

exy = (ΔQx/Qx) / (ΔPy/Py) = (ΔQx/ΔPx) . (Px/Qx)

exy : Se entiende como el cruce de elasticidad entre los bienes X y Y.

Qx: es la cantidad demandada del bien X.

Py: Se entiende como precio del bien Y.

Lo que la fórmula nos expresa es el consumo de un bien estará estrechamente vinculado al precio de otro dependiendo de la calidad, efectividad y accesibilidad de dicho bien.

Tipos de bienes sustitutos

Ya definido lo que es un bien sustituto es importante considerar que no siempre este que ha de sustituir cumple a cabalidad su función de solventar las necesidades del consumidor, a esto se le conoce como grados de sustituibilidad. Teniendo en cuenta que tan efectivo es el cumplimiento de su función nos conseguimos con dos tipos de bienes sustitutos, los perfectos y los imperfectos. Vemos primero los imperfectos.

Bienes sustitutos imperfectos

Nos encontramos con un bien sustituto imperfecto cuando este, aunque en cierta forma si cubre la necesidad del consumidor, no la satisface en su totalidad o requiere mayor cantidad y esfuerzo el hacerlo. Lo ideal es que un bien sustituto pueda solventar en su totalidad en la misma medida que le bien original.

Bienes sustitutos imperfectos

Algunos ejemplos de bienes sustitutos imperfectos pueden ser:

  • La miel que sustituye el azúcar. Aunque ambos son endulzantes, el azúcar por ser procesada tiende a endulzar más con menos cantidad, en cambio la miel requiere mayor cantidad para esto
  • Medicinas con diferentes miligramos (mg). Existen casos en los que al momento de comprar una medicina, de una finalidad determinada, no hay de los mg recetados; entonces se dispone de una de menos cantidad y el paciente opta por tomar las pastillas necesarias la dosis demandada, ejemplo: Requiere aspirinas para el corazón de 100mg, pero la farmacia cuenta solo con aspirinas de 50 mg, el consumidor opta por comprar esta última y se toma dos pastillas para cubrir la dosis.
  • Margarina que sustituye a la mantequilla. La margarina es ciertamente más económica que la mantequilla lo cual facilita su adquisición, pero se ha comprobado con estudios recientes que esta contiene elementos que son altamente dañinos para el ser humano; además de que el sabor que aporta es muy diferente.
  • Gas natural que sustituye la gasolina. En la actualidad es común ver muchos automóviles de gas, ya que estos generan menos impacto al medio ambiente y tiende a ser más económica que la gasolina, pero en cuanto a rendimiento, que viene a ser el factor primordial, rinde mucho menos que la gasolina.

Bines sustitutos perfectos

En contraposición del anterior, un bien sustituto perfecto es aquel que puede solventar y cubrir las necesidades del consumidor de igual forma y medida que el bien original, es decir, no se nota diferencia alguna entre estos dos. Estos Tipos de sustitutos presentas muchas variantes y factores a considerar. La mayoría de los Productos Básicos cuentan con bienes sustitutos perfectos.

Aquí algunos Ejemplos de Bienes Sustitutos perfectos:

  • La electricidad producida por una terminal hidroeléctrica que sustituye la electricidad producida por una terminal termoeléctrica. Aunque hay diferencia para el productor en la forma en que se genera la electricidad según sea el caso; para el consumidor no hay diferencia una de otra.
  • Dos recipientes de almacenajes distintos pero de la misma capacidad y calidad.
  • En términos generales, un marcador azul que sustituye uno negro. Ambos cumplen exactamente la misma función, el color no determina calidad del mismo. Claro está con sus casos excepcionales.

Es posible determinar qué tan útil resulta un bien sustituto en comparación a otro con una sencilla fórmula matemática:

U = X + Y(1)

Esta es la forma más básica de representar la utilidad lineal de un bien. Esta se expresa en un sistema de coordenadas estableciendo un nivel de utilidad determinado.

Otra manera es a través de un producto notable de la siguiente manera:

U(x,y) = (x + y)2 = X2 + 2xy + y2

Esta no da una utilidad lineal sino más bien curva que incluso es representada en tres dimensiones.

Bienes sustitutos perfectos

Tasa Marginal de sustitución

Dentro de los bienes sustitutos es necesario tener en cuenta lo que se conoce como Tasa Marginal de Sustitución (TMS) o también llamada Relación Marginal de Sustitución. Esto señala la disposición que tiene un consumidor por dejar un bien por otro Producto Sustituto sin que este le afecte en cuanto a la satisfacción de sus necesidades.
Es posible representarla gráficamente mediante la siguiente fórmula matemática:

TMS = (Δy / Δx) = – (dy / dx) = – (UMgX / UMgY)

Esta fórmula da como resultado una pendiente cuya curva, conocida como curva de Indiferencia de bienes sustitutos, estará determina en si es un bien sustituto perfecto o un bien sustituto imperfecto. Si es un bien sustituto perfecto la curva de indiferencia será totalmente recta; si es un bien sustituto imperfecto la curva será, valga la redundancia, curva, dependiendo del margen de indiferencia entre las unidades que el consumidor esté dispuesto a cambiar.

Restricción presupuestaria y sus efectos

Dentro de la adquisición de bienes sustitutos encontramos un factor importante a considerar y es lo que se conoce como restricción presupuestaria, lo que por definición es la cantidad de dinero disponible con la que cuenta el consumidor. Esta restricción no afecta de ninguna forma la curva de indiferencia, lo que quiere decir, que aunque esta si regula que bienes y servicios se puede o no obtener, no influye en la preferencia del consumidor.

La restricción presupuestaria se puede formular de la siguiente manera:

Px  X + Py  Y ≤ B

Esta fórmula lo que nos dice es que la renta presupuestaría debe ser siempre mayor o igual al gasto pero nunca menor. Entendiendo esto, se llega a la conclusión de que la línea de consumo no puede sobrepasar a la línea de presupuesto. Se formula de la siguiente manera:

Y= (B / Py) – (Px / Py) . X

Dicho esto, al final el consumidor escogerá el bien sustituto de su preferencia que le permita cubrir sus necesidades y sea acorde a su renta presupuestaria. Ante esta situación surgen dos efectos.

Efecto Renta

Cuando el presupuesto del consumidor se modifica, así también sucederá con el nivel de demanda de bienes o servicios, optando siempre por el bien sustituto de menor precio. Esto siempre y cuando no exista una variación en los precios de los bienes de consumo. En los casos en que la renta presupuestaria aumenta, también lo hará su utilidad y podrá aumentar los bienes adquiridos sobrepasando así la curva de indiferencia.

Bienes sustitutos Ludwig Heinrich Edler von Mises

Efecto sustitución

Este es el caso que se da cuando la renta presupuestaria se mantiene, pero los precios han variado. La alteración tiende a verse cuando la alteración de precios es en alza y no en baja, es decir, si un producto de consumo determinado aumenta en su precio su demanda disminuirá e incluso migrará el consumo a un bien sustituto que cubra las necesidades pero que sea más barato nivelando nuevamente la utilidad del presupuesto. Ahora bien si el que aumenta de precio es el bien no consumido, el efecto sustitución no se dará y la utilidad se mantiene.

Importancia

Como dijimos al principio, vivimos en una sociedad que ofrece múltiple variedad de productos potenciales a ser bienes sustitutos. Aunque lo que determina el rango de sustituibilidad que cuenta un bien es en su mayoría subjetivo, hay ocasiones en las que se dan condiciones que permiten estudiar en gran número de consumidores la viabilidad de un bien sustituto.

Para que el mercado pueda tener movimiento, es necesario que exista competencia en el mismo, y esto es precisamente lo que aportan los bienes sustitutos. Es casi imposible en la actualidad no conseguir bienes sustitutos de cualquier producto, al igual que es casi imposible dar con un bien sustituto perfecto que cuente con características primordiales distintas al bien consumido originalmente.

Pero El contar con esta diversidad permite al consumidor optar por las opciones que mejor se adapten a su necesidad y presupuesto. Además que los productores siempre estarán buscando la manera en que su producto sea el consumido y no la competencia.

Es necesario recalcar que si el bien cuenta con una demanda inelástica, este no tendrá (o tendrá muy pocos) bienes que puedan sustituirlo; pero si cuenta con una Demanda Elástica es altamente probable que existan múltiples bienes sustitutos del mismo.

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